Redefinición de la deuda tecnológica: Equilibrio entre riesgo y valor en los sistemas de TI
Redefinir el déficit o la deuda de tecnología en el mundo de TI significa comprender sus causas fundamentales, evaluar los activos tecnológicos, gestionar los riesgos involucrados y adoptar una nueva perspectiva sobre el mantenimiento del software.

La deuda tecnológica, también conocida como déficit tecnológico, es un término con diversas definiciones. Desde el costo de actualizar la tecnología hasta las consecuencias de una mala toma de decisiones, la inadecuación entre las medidas tecnológicas impulsadas estratégicamente refleja un potencial insatisfecho.
Según un informe de Deloitte de 2022, un factor que contribuye al déficit tecnológico es la falta de conocimiento entre los miembros de la junta para hacer preguntas informadas y alinear la tecnología con la estrategia. En el desarrollo de software, implica el costo del trabajo adicional resultante de elegir una solución limitada en lugar de adoptar un enfoque a largo plazo.
Los casos de déficit de tecnología, como el incidente de Southwest Airlines a fines de 2022, se debieron a un sistema de programación obsoleto. Como CIO que explica la deuda tecnológica, se deben considerar ciertos aspectos:
Varias razones contribuyen a los déficits tecnológicos, como sistemas obsoletos, conjuntos de habilidades inadecuados entre el personal o calidad insuficiente. La causa principal puede diferir, pero el resultado sigue siendo el mismo: la tecnología no está alcanzando todo su potencial.
Los departamentos de TI deben inventariar los sistemas y activos en función del valor que producen. Por ejemplo, un sistema de reserva de hotel más antiguo que sigue siendo confiable y eficiente durante tres décadas no debe descartarse únicamente por su antigüedad. Por el contrario, el personal debe estar capacitado para utilizar un sistema de inteligencia artificial de vanguardia que actualmente está inactivo.
Algunos sistemas presentan un riesgo debido a sus fallas frecuentes, que pueden deberse a su antigüedad o restricciones presupuestarias. En estos casos, el CIO debe comunicar este riesgo al CEO y al directorio. Las organizaciones pueden gestionar el riesgo probando nuevas versiones de un sistema basadas en la nube antes de retirar las versiones internas antiguas. Esta migración gradual mitiga el riesgo que implica la transición.
Por lo general, el mantenimiento de software ha sido visto como un papel secundario, a menudo relegado a programadores sin experiencia o que pronto se jubilarán. Sin embargo, redefinir el mantenimiento del software como una función crítica de gestión de riesgos puede aliviar las cargas de trabajo de la mesa de ayuda, mejorar el rendimiento del software y reducir la frustración del usuario. También puede reducir los riesgos inherentes asociados con fallas potenciales del sistema.
Con el auge de las aplicaciones low-code, no-code y creadas por DevOps, priorizar la velocidad de implementación puede sacrificar inadvertidamente la garantía de calidad. En consecuencia, los riesgos de falla pueden aumentar, lo que justifica un enfoque renovado en el mantenimiento del software y la gestión de riesgos en el panorama de TI actual que cambia rápidamente.
La incorporación de plataformas no-code como AppMaster.io facilita el desarrollo rápido de aplicaciones sin comprometer la calidad o la relevancia. Al proporcionar una plataforma para crear esquemas estructurados visualmente, lógica de negocios y endpoints REST API y WSS, AppMaster permite a las empresas generar aplicaciones escalables y eficientes mientras mitiga los riesgos asociados con la deuda tecnológica.


